SOLOSANCHO
Solosancho puede parecer una localidad con resonancias quijotescas o cervantinas, pero es que no. Por aquí nunca pasó don Quijote, solo pasó Sancho Panza, de ahí su nombre Solo - Sancho.
Aunque no nací aquí siempre viví en Avila. Enseño cosas de esta ciudad, y de su provincia, sin afán de erudición. La enseño tal como se la enseño a mis amistades, poniendo muchos de mis recuerdos y emociones
SOLOSANCHO
Solosancho puede parecer una localidad con resonancias quijotescas o cervantinas, pero es que no. Por aquí nunca pasó don Quijote, solo pasó Sancho Panza, de ahí su nombre Solo - Sancho.
SALOBRAL
Salobral es un pequeño pueblecito que está a unos 8 kilómetros de Ávila. En 2017 contaba con una población de 102 habitantes.
El nombre de Salobral deriva de la palabra "salobre", que quiere decir terreno donde abunda la sal. Este hecho se confirma, en algunas zonas del pueblo, porque las arboledas que allí crecen, al extenderse sus raíces llegan a una capa del subsuelo rica en sal provocando su sequía, como la situada en el lugar donde se encuentra el actual edificio escolar.
El origen de Salobral es desconocido con exactitud, pero se cree que data de la época de la repoblación de Ávila, llevada a cabo por Raimundo de Borgoña en el siglo XII. antiguos.
En documentos antiguos consta que casi la totalidad de la propiedad del terreno de Salobral pertenecía a la familia "Salvadios". Más tarde esta familia queda dividida en dos y los sucesores de esos dueños fueron los poseedores de las dos casas solariegas que aún quedan en el pueblo.
Existen en la actualidad dos grandes casas solariegas, una de las cuales tiene una fachada con sillería de piedra. Junto a las casas se conservan aún las "paneras", algunas de las cuales han sido convertidas en vivienda. También quedan los restos de una casa antigua llamada " del cirujano" por ser residencia habitual del médico.
En cada casa solariega había un "mayoral" con varios criados que, durante el verano eran ayudados por otros llamados "agosteros" y algunos pastores y "zagales" para el cuidado del ganado.
Algunos vecinos del pueblo (colonos) labraban, en renta, las fincas de estas casas muchas de las cuales, han pasado en la actualidad a ser de su propiedad.
De MINGORRÍA a VICOLOZANO.
Este es un recorrido por una de las zonas más olvidadas y despobladas de Ávila. Mingorría está cerca de Ávila. Hay gente que vive aquí y trabaja en la ciudad y muchos tienen casa para el fin de semana, pero ya no hay escuela. Aquí venían los maestros, en los años 70, en tren, y se volvían de igual manera.
Seguimos la carretera. Pasamos por pueblitos, aldeas o pedanías (o como se quieran llamar) que no tienen ni nombre, en los que se ve paseando algún veraneante, algún coche aparcado junto a una casa, y enseguida una amplia soledad: horizontes sin límites, un cielo que no se acaba nunca y alguna solitaria cruz donde ocurrió algo que ya nadie recuerda y que en ningún lugar está escrito. Son cruces tan solitarias que ya en ellas ni siquiera se posan los pájaros.
CABAÑAS Y RIOFRÍO
En Cabañas solo hay una pequeña iglesia, es como una pequeña ermita perdida en lo más alto de la aldea. Solo tiene una ventana y una pequeña puerta. ¡Qué solo debe sentirse Dios ahí dentro! Ya solo hay misa los domingos de tarde en tarde. No hay sacerdotes para tanto pueblito.
Una vieja casa que ha podido ser vivienda, cuadra de los animales o las dos cosas al mismo tiempo. Ventanas poquitas pues así no entra ni frío ni calor. Hace 70 años casi todas las casas eran de este tipo.
Antigua techumbre de muchas edificaciones. Es casi la misma techumbre de las cocheras: ramos y tejas encima. A las tejas se les ponen unas piedras encima para que no se las lleve el viento.
Riofrío de Ávila es un pequeño pueblito que está escondido entre la sierra, a unos 12 ó 15 km de Ávila. Los antiguos vendedores ambulantes, que iban con un carro o con una caballería bien cargada, pregonaban por las calles de Ávila: "Paja de Gemuño, cisco y nueces de Riofrío", "arre burro jodío". El cisco para los braseros ya no se usa, pero las nueces si que se siguen recogiendo y comiendo.
La iglesia es un magnífico edificio del siglo XVI, lo que habla de la prosperidad de este pueblo en aquella época. Hoy la hemos visto porque es la fiesta de la Ascensión de la Virgen, pero normalmente está cerrada. No tiene casi ventanas, como casi todas las iglesias españolas de esta y de otras épocas. El tenebrismo español es característico en arquitectura y pintura. El añadido del altar barroco también es una característica del "arte religioso español".
Hoy es el día de la Ascensión de la Virgen y han sacado en procesión su imagen por las calles del pueblo. Abriendo la procesión van estos cuatro hombres tocando el tambor y la gaitilla o dulzaina (no sé si hay diferencia entre un instrumento y otro).
Llegando a la plaza, varias personas se ponen a bailar delante de la imagen de la virgen. Es una costumbre que siempre han tenido. No sé para qué se hará este baile, si para homenajear a la Virgen, si para pedirle algo, para darle las gracias o porque la gente está muy alegre y quiere compartir su alegría con la Virgen. Algunas de las mujeres llevan vestidos o faldas muy ajustadas y si bailan la falda se va subiendo, y no es cosa de dar un espectáculo en estos momentos, así que o se salen del baile y sólo miran, o bailan y con una mano tiran de la falda hacia abajo.
CEBREROS está cerca de Hoyo de Pinares, y en el trayecto sigue habiendo muchos pinos, esos pinos de copa redonda y que dan buenos y abundantes piñones.
También recorrí toda esta zona, pues el ayuntamiento señaló cuatro o cinco rutas de senderismo por todos los alrededores. Eran rutas circulares que comenzaban y terminaban en el pueblo.
La reina Isabel la Católica estuvo cuatro veces de paso por la villa de Cebreros, durante la segunda de estas "visitas" tuvo un aborto y fue atendida en la antigua calle de los Mesones. La cuarta vez que "pasó" fue cuando su cortejo fúnebre tuvo que detenerse en el pueblo para que un carpintero hiciese un armazón de madera y poder transportar con más comodidad su ataúd, que iba entre dos mulas, durante el trayecto desde Medina del Campo (donde falleció el 26 de noviembre de 1504) hasta Granada donde llegó el 18 de diciembre. Durante los días en que se estuvo haciendo el "arreglo", su cuerpo fue velado en la iglesia Vieja de Santiago, actual museo Adolfo Suarez y de la Transición Democrática.
Me gusta mucho sentarme en la plaza, tomarme un café y ver a los niños jugar y sentir como pasa el tiempo, sí, porque aquí siento pasar el tiempo.
EL HOYO DE PINARES
Voy desde Valdemaqueda hacia Hoyo de Pinares. Cerca de la carretera, en una pista de tierra, dejé varias veces mi coche para andar por la zona. Son lugares muy bonitos, muy agrestes, muy variados y muy solitarios, nunca me crucé con nadie. Ya había recorrido todos los lugares de Gredos en varias ocasiones, y entonces busqué en los mapas del Servicio Geográfico lugares que no conocía y me parecieron interesantes de visitar.
Y así visité esta zona y otras de las Navas del Marqués, de Cebreros, del Escorial, de Peguerinos, etc. Esta actividad me satisfizo mucho, pues era ir explorando, ir descubriendo zonas vírgenes para mi. Fue una época en que me gustaba mucho vagabundear y curiosear, tanto en la naturaleza como ver pueblos y zonas de España, Francia, Italia, Alemania,... fuera de los recorridos turísticos habituales, pero muy ricas en arte, tradiciones, naturaleza,... Por este lugar, y por otros muchos hice realidad uno de mis sueños de niño: viajar como uno de esos vagabundos que veía en el TBO (tebeo era un comic que había cuando yo tenía 7, 8, 9... años) ligero de equipaje y con los ojos bien abiertos mirando todo lo que había por los lugares donde pasaba.
EL HOYO DE PINARES es una localidad que está en una hondonada y rodeada de bosques de pinos y encinas. Toda esta zona estuvo habitada desde siempre, pero según algunos historiadores, quedó deshabitada con la invasión musulmana. Pero según otros, quedaron algunos pequeños núcleos de población en las serranías centrales, donde pervivieron algunos reducidos grupos de población goda. Es decir, en enclaves casi escondidos de la sierra de Guadarrama y Gredos, como sería el caso de Hoyo de Pinares conocido en el lenguaje antiguo castellano como "EL FOYO" (El Hoyo).
Las repoblaciones de Ávila durante el reinado de Alfonso VI, en 1085, estuvieron protagonizadas principalmente por vasco-navarros, riojanos, asturianos, castellanos de Burgos, cántabros y gallegos. Pero esta repoblación no alcanzó a la Tierra de Pinares, porque aunque precariamente, sobrevivió a las razzias musulmanas y permaneció poblada. Por consiguiente, podríamos afirmar con rotundidad que, en algunas aldeas abulenses de la sierra, sobrevivió un tipo racial germánico de la era céltica o visigoda, cuyos habitantes se dedicaron durante siglos principalmente al pastoreo y a la ganadería en general.
Y toda esta reseña histórica viene a cuento de ver en la Plaza Mayor, en el balcón del Ayuntamiento, una pancarta en la que pone 1273 - 2023, 750 años de historia. conmemorando la primera cita de esta localidad en un documento de Alfonso X el Sabio. Lo que he querido expresar es que Hoyo de Pinares tiene unos orígenes mucho más antiguos.
Junto a la iglesia, en la parte baja de la torre, hay una cruz blanca que recuerda a los caídos en la Guerra Civil de uno y otro bando, pero sin poner los nombres de nadie. Me parece una buena solución al problema surgido con la ley de Memoria Histórica, ya que en esta zona murieron muchas personas de uno y otro bando.
CANTIVEROS
Vamos a CANTIVEROS, un pequeño pueblecito de la Moraña que sólo tiene 90 habitantes. Es un pueblecito que poquito a poco se va muriendo. Y aquí, en este pueblito, allá por el 1116 tuvo lugar un hecho muy relevante en la historia de Ávila.
He aquí la historia en cuestión.
En el año 1116 el rey Alfonso I de Aragón sitió la ciudad de Ávila con el objeto de verificar si el infante Alfonso Raimundez, hijo de Urraca, reina de León y Castilla, estaba efectivamente vivo pues él tenía noticias de su posible fallecimiento, si lo cual hubiese ocurrido él sería rey de Castilla, ya que estaba casado con Urraca de segundas nupcias. Urraca, con el fin de proteger a su hijo Alfonso, futuro rey de Castilla y León, le envió a Toledo en 1116 bajo la tutela del arzobispo Bernardo de Toledo. El infante Alfonso en su marcha de León a Toledo, fue acogido por Blasco Jimeno, gobernador de la ciudad y por el Obispo de Ávila. Alfonso I sitió la ciudad de Ávila en 1116 y exigió que le diesen al infante Alfonso, entonces de 11 años de edad. A esto se negó Blasco Jimeno con lo que el rey Alfonso I pidió que le mostrasen al niño y que el abandonaría el sitio de la ciudad si efectivamente el príncipe se encontraba dentro. En garantía el rey exigió que 60 caballeros de la ciudad se ofrecieran como rehenes en las afueras de la ciudad. Así se hizo y el rey vio al príncipe Alfonso en una ventana de la fortaleza-muralla. El rey Alfonso salió de la ciudad, pero antes de abandonarla ordenó la matanza de los 60 rehenes. Una vez degollados, hizo hervir las cabezas de los mismos, en el lugar que hoy se llama las Hervencias. El asesinato de los 60 caballeros fue una afronta que el gobernador Blasco Jimeno no pudo soportar. Acompañado de su escudero Lope Núñez, consiguió alcanzar los caballeros del rey Alfonso en el pueblo de Cantiveros. Allí Blasco Núñez retó al rey Alfonso a una lucha a muerte, pero Alfonso I, no aceptó el reto, y decidió asesinar a ambos caballeros de Ávila con lanzas. En recuerdo de este reto, una cruz de piedra fue erigida en Cantiveros. Este hecho heroico se considera tradición y leyenda.
Por esa gesta el escudo de la ciudad de Ávila contiene el rey niño Alfonso VII. La ciudad se llama Ávila del Rey y también Ávila de los Caballeros.
El monumento de la Cruz del Reto, en Cantiveros, muestra la siguiente inscripción en la actualidad:
«[Aquí] retó Blasco Jimeno, hijo de Fortín /Blasco al Rey D. Alonso el Primero/ de Aragón, porque contra su palabra/ y juramento hirvió en aceite sesenta/ cavalleros avileses que la ciudad le dio/ en rehenes, ofendido de que no le entre/gó al Rey Don Alonso el Sé(ptimo) que te/nia en guarda. Y acometido del exér/cito real murió como gran cavallero vendiendo mui cara su vida, dexando/ a los venideros memoria de su valor./Año de 1116. Quien dixere una Avemaría /por su ánima gana cuarenta días de/ perdón.
En Cantiveros no vemos a nadie. Todo está vacío. Los columpios junto a la iglesia esperan que los niños los monten. Los bancos esperan que alguien se siente y así enterarse de lo que ocurre. Ya no hay gente joven que se declaren su amor, y los bancos y los lugares recoletos están olvidando aquellas palabras.
La iglesia es románica, del llamado románico de ladrillo, del que sólo hay por algunas provincias castellano leonesas. Un estilo muy austero, pero que consigue la belleza a través de los ritmos que se crean con los espacios de las hiladas de sus ladrillos, y con dos colores muy simples: el rojo de los ladrillos y el blanco de la cal.
La iglesia está casi siempre cerrada. Ni siquiera se dice misa todos los domingos. Aquí se puede oir misa "cuando toca", cuando el cura puede venir. Y los turistas nos quedamos con las ganas de ver el gran artesonado de madera que hay en el techo del coro. Un artesonado que yo ya no sé si es mozárabe o mudéjar, pues mi cabeza cada vez va dando para menos (me parece que es mudéjar).
Este es el artesonado mudejar del coro. Es un artesonado posterior a cuando se levantó la iglesia. Es del s. XV ó XVI. La influencia musulmana está presente. Es una decoración con motivos geométricos que se repiten hasta que todo el espacio está lleno, pero donde no hay principio ni fin, del mismo modo que Dios no tiene principio ni fin. Esta filosofía de decorar la casa de Dios con motivos geométricos viene de los musulmanes pues son los primeros que dicen explícitamente que Alá no tiene ni principio ni fin.
Los círculos también se repitan ocupando todo el espacio en que están situados, y en este motivo de los círculos está la centralidad de Dios. Dios es el centro del Universo. Estamos en la Edad Media y esta es la concepción del Universo: todo gira en torno a la Tierra, donde habita el hombre hecho a imagen y semejanza de Dios. Esta idea durará hasta el barroco, cuando los estudios de Kepler dicen que los planetas no giran alrededor de la Tierra, sino alrededor del Sol siguiendo órbitas elípticas. Esa idea cambia muchas cosas y el arte es una de ellas.